El Alma Desordenada: Apuntes para Aliviar el Dolor Emocional

Luigi no es psicólogo ni psiquiatra, sino que indaga filosóficamente, con el apoyo de los antiguos, en algunas de las preguntas fundamentales de la vida humana. Algo de razón tenía un amigo chileno-danés cuando decía que los filósofos son muy adeptos a ayudar a a las personas a sanarse porque, de alguna manera, parten con aquellas interrogantes sobre el sentido de la existencia humana y de la conducta del ser humano dentro del contexto del momento histórico-cultural en el que se ubican. Sobre la verdad o falsedad de esa aseveración no me pronunciaré. Sólo deseo compartir mis apuntes, basados en la experiencia, sobre el estrés emocional que las personas sufren, sobre todo refiriéndome a algunos pasos prácticos para, al menos, aliviar aquel dolor que a tanta gente le afecta. Para quienes han generado, por negligencia moral,  en otros dolor emocional y, acaso, desesperanza, quiero sugerir algunos cambios que deben hacer en sus propias vidas. En lo esencial, Luigi quiere referirse al dolor emocional que se produce entre dos personas.

El estrés o dolor emocional puede surgir por una serie de motivos. Entre amigos o familiares, diferencias valóricas fundamentales, o conductas indebidas, son capaces de generar brechas importantes y quiebres en las relaciones. También puede causar dolor de una manera distinta la muerte de un ser querido. Entre parejas, las actitudes, los hábitos, las conductas y los valores también pueden generar importantes distanciamientos que redundan para ambas partes en un sufrimiento frecuentemente difícil de superar. La pregunta es, al margen de conseguir ayuda médica sobre la base de pastillas, que sólo tratan los síntomas, ¿cómo puede el ser humano aliviar ese dolor?

Aquí me quiero referir sólo a un tipo de caso. Se trata de aquellos casos en los que claramente las conductas o actitudes de una parte han impactado negativamente sobre las sensibilidades y emociones de la otra parte. Me refiero a esas personas, para decirlo burdamente, que tienen la culpa (¡ya sabéis quiénes sois!). Es el caso de la infidelidad por citar un caso propio de las parejas. (Hay casos en los que, por ejemplo, a ambas personas les cabe responsabilidad en ese surgimiento de dolor–a esas complejidades no me voy a referir). La pregunta es ¿qué se hace para aliviar el dolor que producen los distanciamientos o separaciones? Porque los distanciamientos ciertamente producen dolor para todas las partes. Por otro lado, ¿qué debe hacer “el culpable” para no seguir dañando a los seres queridos y, de paso, a sí mismo? Les recuerdo, lo que sigue, que puede parecer hasta superficial, se basa en lo que ha experimentado y visto Luigi (consulten a un profesional si tenéis una maraña muy gorda).

Consejos Prácticos: El Diario Vivir

Cuando se sufre dolor emocional y se produce una brecha o distanciamiento entre dos personas hay dos formas de ir superando el dolor. La primera es de forma (a la que se pueden acoger ambas personas) y la otra de fondo (principalmente para quien ha generado el dolor). Y es que el dolor emocional frecuentemente se traduce en pensamientos obsesivos sobre aquellos actos, conductas o hábitos que generaron el distanciamiento. También se piensa obsesivamente en el distanciamiento mismo. Todos estos pensamientos se convierten en un loop (o pensamiento circular que revive una y otra vez los acontecimientos) que no da con una resolución respecto del fondo del problema. Sólo intensifica el dolor.  Veamos qué se puede hacer.

Cuestiones de forma: actividades diarias para desobsesionar la mente (para ambas partes).

En una relación humana todas las partes sufren mucho cuando se crea una brecha fuerte. De tal forma que debes dirigir la mente hacia cosas positivas o proactivas para no estar todo el día pensando en lo mismo. Esto te detiene como persona y no te permite seguir adelante con la cotidianidad. Necesitas sacar el “ruido” que se instala en tu cabeza o al menos mitigarlo con cosas concretas que te distraen.  El no hacerlo afecta tus relaciones con los demás y puede afectarte profesionalmente o en el trabajo. La idea es conseguir relajarte, amortiguar esa angustia que se aloja en tu pecho y espíritu,  y de alguna forma sanarte paulatinamente.

Algunos pasos de Luigi:

  1. La meditación ayuda a centrarte en la relajación o bien en abstraerte del mundo exterior lo suficiente como para paliar esos ánimos y pensamientos negativos que permean tu conciencia. Hay mucho en internet sobre esto. Buscad. De todos modos aquí hay un ejemplo en el que se practica la meditación por un minuto. Y aquí una variación. Recurre a la meditación cuantas veces sea necesario para buscar alivio y distraerte. La meditación incluye ejercicios de respiración con los ojos cerrados. Haz esto además al acostarte para no permitir a tu mente divagar hacia ese mundo que te obsesiona dolorosamente. Se sabe que esto ayuda mucho a aliviar el dolor emocional.
  2. Haz un horario dedicado a las cosas que debes cumplir en tu vida. Así, distraes tu mente con cosas que construyen para metas positivas.
  3. ¡Deja ese teléfono de lado, hombre! El ruido del mundo por pantalla no te permite concentrarte en la vida y en las cosas que más importan. La idea es reducir el flujo de información inifinita de los medios para que te concentres, por ejemplo, en lo estético y lo bello. Luigi tiene algo sobre eso mismo aquí y sobre las virtudes de sentarte frente a la puesta del sol para agradecer a la naturaleza por todo lo que tienes y que tal vez no lo sepas.
  4. Lee libros. Una novela, a modo de ejemplo, ayuda a tu mente a entrar en otros mundos más allá del tuyo. Es una forma de distraerte y salir de tu cotidianidad aproblemada.
  5. Limpia tu casa. Haz el aseo. Parece dudoso lo que digo tal vez pero las personas afectadas emocionalmente suelen dejar el desorden interno de su mente reflejado en el exterior. Una estructura emocional afectada negativamente puede llevarte a la desidia y abandonar los quehaceres del hogar. Orden en el ámbito de lo externo puede ayudar a crear orden interno. Casa limpia, mente…más limpia. La idea es enfocar tu mente exclusivamente en los movimientos necesarios para ordenar tu casa.
  6. Ejercicio. Anda al gimnasio, o sale a andar en bicicleta o camina un buen rato a paso recio. Se trata de conseguir las endorfinas necesarias para, nuevamente, relajar tu cuerpo y mente.
  7. Toma infusiones de hierbas. No cuentan con cafeína por lo que no agitan tu sistema nervioso y suelen promover la relajación. Tómalas cuantas veces quieras. Limpian el organismo y hacen bien.
  8. Evita o modera el consumo de alcohol y cafeína. Ésta última afecta tu sistema nervioso y agita tu corazón. Non e buono questo. El primero también afecta el sistema nervioso, particularmente cuando se ingiere en exceso. Pero tiene algo peor. Las personas afectadas emocionalmente podrían tener la tendencia a beber alcohol aún más. Pero no sólo no podrás olvidar (particularmente al día siguiente), sino que te priva de la razón y sano juicio que la naturaleza te otorgó y serás una persona poco atractiva. Volverás muy fácilmente al muy mentado loop de pensamiento obsesivo-negativo. No trates de olvidar el presente o el pasado con sustancias químicas. Debes enfrentarla la vida con una mirada pro-positiva para que te transformes (más sobre esto abajo).
  9. No comer comida chatarra y más bien tener cenas ligeras para no sobre-exigir tu sistema digestivo por la noche.
  10. Un masaje de cuando en cuando hace maravillas para relajar mente y cuerpo. Podrás simultáneamente, si así lo deseas, hacer un minuto o más de meditación (ver el primer link arriba). Se viaja a otro mundo en busca de la paz.
  11. Irte a la cama temprano ayuda tanto a la mente como al cuerpo recibir el descanso necesario para revitalizarte. Por otro lado, esto permite levantarte temprano para dedicarte a actividades varias. Consíguete un hobby y distráete con algo positivo. La idea es construir cosas en lugar de entregarte al loop de pensamientos que te acongojan. Carpe Diem!
  12. Antes de acostarte, tómate un baño de tina relajante. Apaga la luz del baño y coloca velas para que puedas sentir el calor del agua y la hermosura del universo que entra a tu conciencia antes de dormir. Es otra oportunidad para meditar también.
  13. Reúnete con familiares y amigos. Ellos pueden ayudar a que te distraigas de manera más amena. Evita hablar (mucho) sobre tu dolor. Más bien concéntrate en la relación que tienes con ellos.

Hay muchas cosas más que puedes hacer obviamente. Éstos son algunos ejemplos solamente. La idea que fundamenta lo anterior es la de mantenerse sanamente ocupado para evitar concentrarte en el dolor emocional. Éste no desaparecerá en su totalidad, ciertamente, pero se trata de que pases por un proceso por el que el dolor no sea tan agudo, tan cárcel para tu alma que tanto necesita reparación.

Mea Culpa: Cuestiones de Fondo

Lo anterior simplemente son consejos prácticos para que te sientas mejor en tu cotidianidad. Para quienes han generado injustamente la discordia en sus relaciones con los demás hay varias cosas que señalar:

  1. Debes hacerte una serie de preguntas sobre tu propia conducta, algunas de las cuales tal vez no puedas contestar con claridad. ¿Cuál es el fundamento de tus acciones? ¿Hay algo específico en el pasado que sirvió de motor para generar las conductas, hábitos o actitudes actuales que causaron daño al otro? A veces buscando las causas se encuentran las soluciones. Pero no siempre es así.
  2. Sea como fuera,  tu conducta probablemente atenta contra algunas de las virtudes cardinales tales como la templanza, la prudencia o la justicia. Estas virtudes, ya olvidadas en un mundo individualista e indiferente a las sensibilidades de los demás, sirven de guía conductual para llevarse bien con los otros que habitan tu entorno. Éstas son virtudes que te dan estilo y te hacen más atractivo como persona.
    La templanza es la virtud cardinal que recomienda moderación en los placeres y procura el equilibro de los apetitos humanos. Asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad. En un sentido más amplio, los académicos la definen como sinónimo de «moderación, sobriedad y continencia» La prudencia es la virtud de actuar de forma justa, adecuada y con moderación. También se entiende como la virtud de comunicarse con los demás por medio de un lenguaje claro, literal, cauteloso y adecuado, así como actuar respetando los sentimientos, la vida y las libertades de las demás personas. La  justicia es una de las virtudes cardinales, cuya práctica establece que se ha de dar al prójimo lo que es debido, con equidad respecto a los individuos y al bien común. Cualquiera de las virtudes señala que se debe seguir un camino medio en la conducta, evitando excesos. Luigi tiene algo sobre este tema aquí. Un libro contemporáneo sobre el tema se puede comprar aquí.
  3. Cuando te alejas de la virtud, te alejas de tu naturaleza como ser humano y, de esta manera, te abandonas a ti mismo; y al abandonarte a ti mismo abandonas a los demás, causándoles dolor. Abandonas a quienes más bien debes protegersiempre!
  4. Así, debes asumir responsabilidad de tus actos y, de manera general, de tu propia vida. Esto significa reconocer errores y abrir el horizonte de tu vida hacia tu sanación ordenando el desorden interno de tu ser. Ello sanará a los que se encuentran cerca tuyo.
  5. De tal forma, y para ser majadero, debes buscar, de corazón, un cambio en tu carácter para no seguir pisando la misma piedra en tus relaciones con el otro. Se trata, entonces, de que te transformes en una mejor persona que pueda ser atractivo para los otros y merecedor de respeto y amor. Si no puedes descubrir y entender las causas de tu conducta, de todas formas transfórmala en algo que permita que el amor y el respeto fluyan desde ti hacia los demás para que ellos también los hagan fluir hacia tu persona. Y es que también tú necesitas amor y no dolor.

Luigi ha escrito esto porque, de un tiempo a esta parte, él ha adquirido, como tantas personas, el impulso necesario para emprender transformaciones actitudinales tanto para sanarse por dentro como para conseguir una vida marcada por mayor virtud. El sanamiento personal interno, a su vez, transforma inapelablemente el carácter de las relaciones con los otros que se encuentran en la vida de uno, particularmente a quienes uno más ama. Esa transformación es, de sobremanera, fundamental y absolutamente necesaria. Es simplemente un proyecto digno de cumplir.

Luigi